Jueves 23 de Mayo, 2013
MAYO 2013
Otras Secciones
Inicio > Últimas Noticias > Noticias Detalles
Los verdaderos costos de la deportación
Jeresia L Noris, Richmond Hill, GA.
Los verdaderos costos  de la deportación

Para entender realmente el proceso de inmigración, usted primero debe entender los centros de detención que están detrás de él. Cuando una persona es sospechosa de ser indocumentada, generalmente es puesta en detención. En muchos casos son enviados a los centros que están lejos de su casa – haciendo difícil que las familias puedan ir a visitar o incluso contratar a abogados calificados para trabajar en sus casos. Las familias también deben pagar un recargo por su ser querido detenido para poder llamar a casa. Luego ellos tienen que poner dinero en su cuenta de comisaría para que puedan comprar sus artículos y alimentos básicos fuera de la cafetería. Luego también esta el alto costo de los honorarios del abogado. Cuando el sostén de la familia se encuentra detenido - esto puede ser un gasto enorme.
A la industria de prisiones privadas que controlan los centros de detención, se le paga un promedio de $200 - $250 al día por inmigrante. El inmigrante promedio puede ser detenido por 3-6 meses, mientras su caso se procesa en el lento sistema. Vamos a hacer un pequeño cálculo rápido - y vamos a hacerlo en el extremo inferior por el bien de la justicia - mirando a un inmigrante, lo vamos a llamar a Juan, a $200 al día, durante 3 meses (calculando 30 días por mes) - es un total de $18,000 que los contribuyentes estadounidenses están pagando por esto. Considere también que la mayoría de Juanes han estado en el país un promedio de 15 años, han creado familias, han estableció las raíces y son considerados ciudadanos respetuosos de la ley en sus comunidades. Esto en mi opinión es una farsa y una estafa contra el pueblo estadounidense – cargado en la espalda de los inmigrantes y sus familias. ¡Ah, olvidé mencionar que el costo promedio de deportar a una persona se calcula en otros $26,000! ¡Caramba! - Apuesto a que estas cantidades juntas son más de lo que Juan estaba haciendo en un año y pudo mantener a su familia. Ahora que él ha sido deportado - debemos tener en cuenta los costos para el pueblo estadounidense:
• ¿Los niños de Juan ahora están en hogares de crianza temporales? Los contribuyentes cubrirán este costo. (En este momento hay 5.100 niños en hogares de crianza, debido a la detención/deportación)
• ¿De hecho, Juan ha tenido suerte y sus hijos todavía están aquí con sus seres queridos? Si es así, hay posibilidades de que sin el ingreso/apoyo de Juan ellos pueden necesitar apoyarse en el sistema de bienestar social para salir adelante. Los contribuyentes cubrirán este costo.
• ¿Juan estaba usando un número de ITIN emitido por el gobierno para pagar sus impuestos? Los contribuyentes ahora han perdido esos fondos en el sistema tributario.
• La familia de Juan, sin duda, le enviará dinero cueste lo que cueste a cualquier país extranjero al que sea devuelto a fin de ayudarlo a sobrevivir. Ese dinero que se va de la economía de los estados Unidos.
• Juan vivía aquí antes de su deportación - como dice mi abuelo - nada es gratis. Así que Juan de alguna manera estaba invirtiendo en el mercado de la vivienda - ya fuera como inquilino o propietario. En cualquier caso, sus dineros estaban contribuyendo a los impuestos de propiedad. Ese dinero se ha perdido.
• Con 400.000 deportaciones solamente en 2011, en medio de una crisis de vivienda, ¿cómo podemos volver a recuperar nuevos inquilinos o propietarios de viviendas en nuestro destrozado mercado de vivienda? Respuesta simple - no podemos. Se necesitan al menos 18 años para hacer crecer un nuevo inquilino/propietario.
• Quizas Juan era un Soñador (elegible para el Dream Act, si alguna vez fuera aprobada por el Congreso). Juan pudo haber estado en la universidad y ser un contribuidor articulado y de alto nivel de educación. Hemos perdido esa oportunidad de que traiga esperanzas, sueños, educación y el bien conocido, espíritu emprendedor, a los lugares de trabajo estadounidense. Se fue, se perdió.
• Juan sin duda comía aquí. Juan en ocasiones compró bienes y servicios como ropa, zapatos, servicios de electricidad, etc. Bueno, ahora no sólo hemos gastado el dinero para sacar a Juan, sino que hemos perdido sus contribuciones financieras para nuestra economía. Además de los impuestos de venta que se pagan en cada transacción de venta. Para siempre.
• Juan puede haber estado trabajando para una pequeña empresa o agricultor que depende de los trabajadores de bajos ingresos para mantener su negocio a flote. Deporten suficiente Juanes - y el negocio fracasará inevitablemente. De hecho, todos hemos escuchado hablar que la fruta se ha podrido en los campos, tanto en Georgia como en Alabama, debido a las duras leyes nuevas de inmigración. Estas empresas, de propiedad y dependencia de ciudadanos estadounidenses- han fracasado. De hecho, hay 80.000 ofertas de trabajo abiertas en Alabama debido a estas leyes. Si usted es un ciudadano americano sin trabajo y lo esta buscando- hay un montón disponible en los campos. Llámelos si usted está dispuesto a hacer el trabajo duro necesario.
Puedo seguir y seguir hablando sobre los fondos perdidos al deportar a Juan y su efecto sobre Estados Unidos. Pero el verdadero costo que no se puede contar - no se puede medir - es el costo para su familia. Es muy posible, incluso para una familia americana. Los niños quedaron sin padre o madre. Hermanos, hermanas, tías, tíos, abuelos - desaparecieron. Los arrancaron de sus vidas alguna vez productivas, y dejan a familiares con daños y cicatrices emocionales de por vida. ¿Cómo contamos esto? ¿Cómo tenemos en cuenta esto? Más importante aún - ¿Por qué este costo no es considerado en las deportaciones?
No soy buena en matemáticas. De hecho, cuando era niña, mi abuela me hizo tomar un curso de verano llamado “Aprenda a Querer las Matemáticas” - Fracaso épico en ese Memaw. Yo nunca aprendí a querer las matemáticas - y no estoy segura si algún día lo haré. Pero mi pregunta, que incluso considero que es una pregunta de matemática simple, es ¿cuál costo es mayor - revisar y dar a los trabajadores inmigrantes la oportunidad de probarse a sí mismos, y tener una manera de ajustar su estatus - o seguir con la mentalidad de “deportémoslos a todos”? He sido capaz de encontrar los números en una amplia gama a estos asuntos - pero no números simples en pocas palabras. Uno debe ser mayor que el otro - uno debe ser menor. Y como se ha indicado anteriormente - no hay forma de realizar operaciones matemáticas al efecto humano de las deportaciones y el daño que deja.
Así que fue con todas estas cosas en mente que comenzamos nuestro propio viaje a las entrañas del sistema de inmigración. Tengo que admitir - la mayoría de estos números eran más que argumentos a favor de mi causa. Estadísticas para citar en un intento por luchar contra mi propia batalla. Para asegurar que mi esposo, mi amor, el padre de mis hijos, no fuera deportado y se convirtiera en uno de esos números.
La primera noche que conocí a mi esposo, estaba tratando de mostrarle mi español. Lo cual, a propósito, es realmente inexistente. El único español que sabía era el de Daddy Yankee o Wisin y Yandel. Pero traté de impresionar. Háganle saber que estoy trabajando en ello. Y entonces le susurró a él... no me deje sola. Y en las semanas previas a nuestra cita en la corte de inmigración, lo grité a los cielos. Supliqué a los vientos que llevaran mi grito a oídos que pudieran entender que el castigo por el delito no encajaba.
¡NO ME DEJE SOLA, NO ME DEJE SOLA, NO ME DEJE SOLA, NO ME DEJE SOLA!
(Nota del editor: En marzo, Jeresia Noris acompañó a su marido, José Luis Noris a Orlando, donde un Juez Federal de la Corte de Inmigración concedió el cierre administrativo de la orden de deportación de José Luis Noris)