Sábado 25 de Mayo, 2013
MAYO 2013
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Los Buenos Modales No Le Quitan Lo Valiente
Catherine Rendón
Los Buenos Modales  No Le Quitan Lo Valiente

Traducción por Sandra Riveros

Después de las vacaciones, la vida tiene una manera de forzarnos a todos de nuevo en la corriente de la costumbre, el deber y emprender nuevos caminos que a veces no nos son especialmente bienvenidos o esperados. Sin embargo, ¿qué es lo que recordamos? ¿A quién recuerda y por qué? ¿Y cómo nos recuerdan los demás? No estoy hablando aquí de momentos “Hallmark” (o fuera de serie) o de grandes acontecimientos trascendentales, sino momentos cotidianos que de alguna manera marcaron una diferencia y cambiaron nuestras vidas. Estos momentos pueden no ser evidentes o dramáticos a primera vista, pero nos acercan a nuestros objetivos o a un lugar mejor. Cada día cada uno de nosotros tomamos decisiones que son de mayor importancia que objetos materiales y que tratan con el material humano.
Pienso en mi vida en Savannah con la certeza de que muchas de las personas que he ayudado en la última década están seguras y mejor que antes de nuestro encuentro, pero casi nunca tengo noticias de ellos después de haber servido a mi propósito. Algunos tienen mejores dientes (al igual que sus hijos) a causa de mi intercesión a su favor con dentistas locales, mientras que otros hablan mejor inglés y se mueven en este país con mayor fluidez, mientras que otros tienen nuevas oportunidades, gracias a que yo los he presionado a luchar por su causa. No me siento como una heroína por haberlos ayudado, a pesar de que a veces me pregunto si mis esfuerzos son apreciados o incluso reconocidos por ellos.
“¿Por qué molestarse?” es una cuestión que otros me hacen a menudo y yo misma me pregunto acerca de estos esfuerzos. Y no soy la única en sentirme así y me entristece saber que muchas personas en el frente interno de ayudar a las comunidades latinas e indigentes en esta áre,a se sienten cansadas de la ingratitud y la falta básica de respeto por parte de la población por la que nos preocupamos. Muchos de nosotros aquí hemos ayudado a otros a alcanzar metas importantes o simplemente a obtener los servicios básicos gracias a nuestra labor y nuestras convicciones. Somos parte de una máquina más grande, pero en última instancia, estos esfuerzos son regalos individuales y, aunque usted pueda pensar que esta obra es su derecho, no olvide que muchas veces se debe a la buena voluntad y el trabajo duro de una sola persona, el seguir adelante o no.
No suelo ver los frutos de mi labor como profesora, activista y escritora. Son más las veces que me siento insultada e ignorada. Ocasionalmente he tenido la suerte de encontrarme cara a cara con un antiguo alumno que me dice que ahora entiende lo que yo hablaba, o que piensa de nuevo en las ideas que les transmití en nuestras clases y ha tratado de aplicar algunas de estas a sus circunstancias actuales. Rara vez veo de nuevo al individuo o al grupo con el que he trabajado, pero eso está en la naturaleza de su fluida y cambiante realidad. Sobre todo, espero que algún día, en alguna parte, algunas de las personas con quienes trabajé y compartí mis pasiones e ideas, de repente tengan un momento de lucidez para recordar un detalle de mí o algo que dije o hice, y cómo esto afectó su condición actual o perspectivas actuales y enfoque hacia el futuro.
La amistad es un don, pero también lo son estos breves encuentros con desconocidos, que por alguna razón ayudaron a otros cuando más necesitaban ayuda y trataron de guiarlos en la dirección correcta. Toda relación se puede comparar a un jardín y si uno no lo alimenta o lo cuida como se debe, entonces puede estar seguro de que ese jardín se secara y se volverá menos productivo. Cada uno de ustedes tiene la obligación de dar algo a cambio, aunque sea un sencillo agradecimiento.
Los seres humanos pueden ser muy descuidados con las cosas que realmente importan. No hay excusa para la mala educación y falta de modales. “Los buenos modales no le quitan lo valiente”, reza un dicho. Ser educado es ser neutral y siempre es una buena tarjeta de presentación. Lo modales y un mínimo de rectitud en su mayoría, han quedado por el camino de nuestros encuentros cotidianos y las expectativas de los demás, pero son la clave para hacer el mundo un poco mejor cada día.
Así como tengo decepciones con las personas que ahora parecen no haber sido dignas de mis esfuerzos, también he visto ejemplos de la bondad de extraños y alguna expresión de gratitud y lealtad de las personas a las que me hubiera gustado poder ayudar más. Esta Santos, el hombre que conocí y traté de ayudar (sin mucho éxito) hace un año y medio aquí en Savannah. Santos me llamó en enero para saludarme, a pesar de que fue capturado por la “migra”, el servicio de inmigración, y pasó un tiempo en la cárcel y ahora está esperando (en este largo y frío invierno, no lejos de la frontera con Canadá) para saber si va a ser deportado o no de los Estados Unidos.
Sé de un grupo de valientes individuos que trabajan con la comunidad migrante en zonas rurales de Georgia. Me han hablado de la forma en que ellos también están sintiendo la dureza general de un grupo de personas que simplemente esperan que se les ayude de cualquier forma, porque “eso es lo que hacen y nos tienen que ayudar”. Recuerde: Nadie tiene que hacer nada por nadie, en ningún lugar, en ningún momento. Este sentido de derecho, que se deriva de un profundo resentimiento, no es una buena moneda para usar en la vida. Estos pueden ser momentos difíciles, pero no hay ninguna excusa para maltratar a los que luchan por usted y que se salen de su camino para hacer su vida un poco mejor. Ya es bastante malo cuando usted es ignorado y pasado por alto por las personas, cuando ya no lo encuentran útil, o cuando lo patean y golpean después, o incluso mientras usted los está ayudando, porque es vergonzoso.
Hay otro refrán en español que dice: “limosnero y con garrote” lo que significa que usted no puede pedir y poner la mano esperando la bondad de los demás, cuando usted está listo para atacar y golpear a la persona a la que le está exigiendo la ayuda con la otra mano. Eso no sólo está mal, sino que desafortunadamente parece ser parte de una actitud actual que se ha convertido en algo que estamos viendo más frecuentemente aquí en Georgia y los Estados Unidos en general.
Uno podría esperar que las personas muestren más respeto y solidaridad con los demás durante los tiempos difíciles, en lugar de esta actitud mezquina y maliciosa que es tan común hoy en día. Mientras este año comienza, piense en todas las personas que lo han tratado con cortesía y bondad y trate de hacer lo mismo con los demás. Usted es parte de la gran cadena de la humanidad y esto significa comportarse con un cierto código. Principalmente, sea cortés con cada persona que ha hecho un esfuerzo por ayudarlo o simplemente lo ha tratado bien.
Si usted está cerca a personas que han hecho una diferencia en usted, pero que ya no le son necesariamente útiles, haga algo por ellos. Si son buenos cocineros –preparen algo con sus manos y llévenselo a aquellas personas que lo ayudaron o llévenle una planta o unas flores. No se trata de dinero, mas bien, se trata de ser gente. La mayoría de ustedes tienen teléfonos celulares, no le costará mucho darles una llamada a estas personas y decir “hola, ¿cómo estás?” Un agradecimiento nunca viene mal. No sea descuidado y grosero, especialmente con las personas que hicieron todo lo posible por ayudarlo. No tome a nadie por sentado. ¿Qué va a hacer para que su día sea un poco mejor? ¿Cómo va a hacer para ser parte activa de la gran cadena que nos une a todos?