Sigue
causando conmoción
Cada diciembre trae a las familias hispanas un mes entero de celebraciones de navidad repletas de fiestas religiosas. Las Posadas comienzan la semana del 16 de diciembre y continúan hasta la noche de Navidad. Esta celebración de nueve días, comenzó originalmente por los misioneros españoles como una manera de conmemorar la peregrinación de María y José a Belén. Hoy, en México y algunas partes de los Estados Unidos, esta fiesta hace una representación cada noche de la búsqueda de alojamiento de la santa familia, mientras los participantes hacen una procesión con velas hacia las casas designadas, donde tocan la puerta y piden hospedaje
Los participantes cantan una canción llamada “Villancico para pedir posada”, y la gente que esta dentro de la casa canta respondiéndoles “No, esto no es una posada” y se preocupan por que los visitantes los puedan robar. Los cantantes luego suplican más y son amenazados con ser golpeados. Es solo cuando el propietario de la casa finalmente se da cuenta de quién es realmente su huésped, se lanza a abrir las puertas y darle la bienvenida a los visitantes para que pasen. Todo el mundo dice una oración, luego los niños rompen una piñata ¡y la gran fiesta comienza! Debido que están basadas en una historia cuyo final positivo es familiar a nivel mundial entre los cristianos, las Posadas son siempre una celebración alegre.
No existe alguna duda de que las oraciones de los peticionarios serán respondidas. Pero hay muchos hispanos viviendo hoy en los Estados Unidos que también están tocando las puertas, buscando refugio y descanso de una jornada de vida y muerte que los ha llevado muy lejos de sus hogares. Desafortunadamente, nosotros como nación no estamos muy dispuestos a mostrarles a ellos la compasión y la bondad que se muestra en esta representación de navidad. Y nuestros líderes gobernantes expresan muchos de estos mismos sentimientos, así como los propietarios de las casas en las posadas, ‘No hay lugar para ustedes aquí, ustedes nos van a robar (acabando nuestros presupuestos para los servicios sociales), ¡váyanse o les mandaremos a nuestros agentes de ICE!’ Después de ver la manera en que la reforma de inmigración fue usada como propaganda en las campañas políticas de este año, es fácil perder las esperanzas de una reforma de inmigración cuando el Congreso 110 se convoca en enero. Quedé conmocionado cuando manejaba por la Hwy 21 hasta Rincón en la mañana de elección, cuando descubrí que algunos industriosos republicanos habían tirado basura ilegalmente por el borde de la carretera con cientos de firmas impulsando a los votantes a decir “NO A LOS ILEGALES, NO A JOHN BARROW”.
Nunca soñé que nosotros de hecho, le tuviéramos que recordar a estas personas que “incorporación” no es una mala palabra, aunque es irónico que tampoco hubieran entendido que escabullirse en la oscuridad para ejecutar estas campañas es ilegal. Pero la temporada de navidad no es mas que una temporada de esperanza, y con los cambios de personal que resultaron de las elecciones nacionales del mes pasado, todos podemos esperar e implorar que el Senado y el Congreso de los Estados Unidos estén dispuestos a sentarse juntos en enero y comenzar a trabajar hacia un compromiso político que nos dé una reforma de inmigración comprensiva. Sigo teniendo la copia literal de la grabación que hice hace 10 meses cuando el congresista de los Estados Unidos, Jack Kingston y el senador Saxby Chambliss se reunieron con los líderes hispanos locales en Pepino’s Restaurant en Savannah. “Un asunto controversial es el concepto de pasar una ley para adoptar el inglés como idioma oficial de los Estados unidos,” dijo el congresista Kingston en ese momento. “Si su grupo adoptó esa posición, será uno de los mejores movimientos de relaciones públicas que la comunidad latina pueda tomar.
Desearía cambiar el servicio de inmigración y llamarlo el servicio de incorporación. Eso haría una gran diferencia.” “El Servicio de Incorporación”… de la boca de Jack Kingston a los oídos de Dios!